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Cuidados

Del criador a casa: transportar un exótico sin estrés

La primera hora de un exótico en tu vida es un viaje en coche. Caja adecuada por grupo, oscuridad para las aves, temperatura para los reptiles y nada de manipular al llegar.

El viaje desde el criador o la tienda hasta tu casa es uno de los momentos más estresantes de la vida de un animal exótico. Cambio de entorno, vibraciones, ruido, gente desconocida. No puedes evitarlo del todo, pero sí puedes hacerlo mucho más llevadero con cuatro decisiones tomadas antes de salir de casa.

La caja correcta según el grupo

Para aves, un transportín pequeño y oscuro vence al miedo mejor que una jaula grande. En una jaula amplia un pájaro asustado se golpea contra los barrotes; en un espacio reducido y en penumbra se queda quieto. Tapa el transportín con una tela que deje pasar aire.

Para reptiles, depende del tamaño. Un gecko o un camaleón pequeño viaja bien en un tupper ventilado con papel de cocina húmedo dentro. Las serpientes se transportan tradicionalmente en una bolsa de tela transpirable (de algodón, bien anudada) dentro de una caja rígida: es el método estándar de los criadores y reduce el estrés porque la serpiente se siente contenida.

Para roedores, un transportín de plástico con sustrato conocido y un poco de su comida. El olor familiar ayuda.

Para anfibios, lo crítico es la humedad. Un recipiente con musgo húmedo o papel mojado, nunca agua suelta donde puedan ahogarse durante las frenadas.

La temperatura manda

Este es el punto que más animales mata, y casi nadie lo piensa. Un reptil o un anfibio metido en un coche aparcado al sol en julio puede superar los 40 °C en minutos. En invierno, el maletero frío baja de los 10 °C y un tropical entra en shock.

No transportes en las horas extremas. Si hace mucho calor, viaja a primera hora de la mañana o de noche. Si hace frío, calienta antes el coche y lleva la caja en el habitáculo, nunca en el maletero. Para trayectos largos en invierno, una bolsa de gel térmico (de las que se calientan en agua) envuelta en tela, fuera del contacto directo con el animal, mantiene la temperatura sin quemar.

Tiempo de viaje y qué hacer al llegar

Cuanto más corto, mejor. Por debajo de una hora casi cualquier animal lo lleva bien. A partir de tres o cuatro horas conviene planear paradas para revisar temperatura y humedad, sin abrir la caja en un sitio donde el animal pueda escaparse.

Al llegar, la tentación es sacarlo y enseñárselo a todos. No lo hagas. Coloca al animal en su terrario o jaula ya montado y déjalo en paz. Nada de manipular, nada de visitas. Un reptil necesita entre 48 horas y una semana para aclimatarse antes de la primera manipulación; un ave o un roedor, varios días de calma para reconocer que ese sitio es seguro. La prisa por interactuar el primer día es el error que paga el animal con semanas de estrés.