UVB: el error invisible que enferma a tu reptil sin que lo notes
La falta de radiación UVB no da síntomas el primer día. Da síntomas meses después, cuando los huesos ya están dañados. Es la causa silenciosa más frecuente en reptiles diurnos.
Casi todos los problemas graves que sufre un dragón barbudo o un camaleón mantenido en casa tienen el mismo origen poco glamuroso: la luz. En concreto, la radiación UVB, que el reptil necesita para sintetizar vitamina D3 y, con ella, fijar el calcio.
Lo traicionero es que su ausencia no se nota al principio. Un terrario sin UVB se ve perfecto durante semanas. El daño se acumula por dentro.
Qué hace el UVB
Los reptiles diurnos no aprovechan bien el calcio de la dieta sin vitamina D3, y no producen esa vitamina sin exposición a UVB. Sin esa cadena, el cuerpo empieza a sacar calcio de los huesos. El resultado es la enfermedad metabólica ósea: huesos blandos, deformidades, temblores, debilidad en las patas y, en casos avanzados, fracturas y mandíbula deformada.
Los tres fallos habituales
- No poner UVB pensando que con el foco de calor basta. No basta: calor y UVB son cosas distintas.
- Usar un tubo agotado. Un fluorescente UVB sigue dando luz visible mucho después de dejar de emitir UVB útil. Hay que cambiarlo cada 6 a 12 meses según el fabricante, marcando la fecha.
- Filtrar la radiación: un cristal o un plástico entre la lámpara y el animal bloquea el UVB. Tiene que haber línea directa, a la distancia que indique el fabricante.
Qué hacer
Si tu reptil diurno lleva tiempo sin UVB o con uno viejo, no esperes a ver síntomas: revisa el montaje y, ante cualquier signo de debilidad o temblor, acude a un veterinario de exóticos. La enfermedad metabólica ósea se frena, pero el hueso ya deformado no siempre vuelve atrás.
Por Equipo ExoticNova