Erizo africano
Atelerix albiventris
- Nombre científico
- Atelerix albiventris
- Origen
- África central y oriental
- Esperanza de vida
- 4–6 años
- Tamaño adulto
- 15-20 cm
- Hábitat
- Recinto amplio con calor ambiental estable de 23-30 °C
- Temperatura
- 23-30 °C; por debajo intenta hibernar (peligroso)
- Alimentación
- Insectívoro; pienso alto en proteína e insectos
El erizo africano mide de 15 a 20 cm y vive de 4 a 6 años. No es un roedor, sino un insectívoro, y lo incluyo aquí por afinidad de cuidados con los pequeños mamíferos NAC. Lo marco como intermedio por una razón concreta: depende del calor ambiental de una forma que no perdona descuidos. Atelerix albiventris es solitario, nocturno y, cuando se siente inseguro, se enrolla en una bola erizada de púas. Domesticarlo es ganarse poco a poco su confianza, no forzarlo.
Alojamiento
El factor crítico es la temperatura: necesita un ambiente estable entre 23 y 30 °C, sin corrientes. Por debajo de 20 °C intenta entrar en hibernación, un estado que en cautividad es peligroso y puede matarlo, así que un termostato con emisor cerámico no es opcional. Recinto amplio de suelo, mínimo 100x50 cm, con sustrato seguro (papel, no virutas de pino), una rueda maciza grande y lisa para que corra de noche, escondites y un plato bajo. Limpieza frecuente, porque son bastante sucios con sus heces.
Alimentación
Es insectívoro, así que su base es proteína animal, no semillas. Un buen pienso específico de erizo o, en su defecto, pienso de gato de alta calidad y rico en proteína, sirve de fondo de armario. Lo importante es complementar con insectos: grillos, gusanos de la harina, cucarachas dubia, que le aportan lo que su organismo espera y le dan estímulo de caza. Algo de verdura o fruta muy ocasional. Vigila el peso de cerca: en cautividad engordan con facilidad y la obesidad les acorta la vida. Agua limpia siempre.
Comportamiento
Es solitario y nocturno: vive bien solo, no necesita compañía de su especie y de hecho conviene tenerlo individual. Sale de noche, así que es un animal para personas de horario tardío. Cuando algo le inquieta se hace una bola de púas y bufa; con paciencia y manejo suave y regular se relaja y se deja sostener. Tiene una conducta llamativa, la auto-unción: ante un olor nuevo produce saliva espumosa y se la reparte por las púas con la lengua. Es normal, no es enfermedad, aunque impresione la primera vez.
Errores comunes
El error grave es el frío: dejarlo a temperatura ambiente de casa en invierno y permitir que intente hibernar, lo que lo debilita y a menudo lo mata. El segundo, alimentarlo como a un roedor con semillas y mezclas, cuando necesita proteína animal e insectos. También fallan los que usan virutas de pino o cedro, irritantes para sus vías, y los que lo manipulan poco: un erizo poco acostumbrado se vuelve arisco. Y la rueda de barrotes, donde se enganchan las patitas.
Salud
El “síndrome del erizo tambaleante” (WHS), una enfermedad neurológica degenerativa, es la más temida y no tiene cura. Vigila también ácaros (caída de púas, costras), obesidad, problemas dentales y tumores, frecuentes en esta especie. Cualquier cojera, pérdida de equilibrio o adelgazamiento es motivo de visita. Necesita sí o sí un veterinario de exóticos con experiencia en erizos, que escasean. Revisa las púas y la piel cuando lo manejes y pésalo a menudo: el peso es el mejor indicador temprano de que algo va mal.
Legalidad
Aquí va la advertencia más importante de esta ficha: la legalidad del erizo africano como mascota en España es dudosa. El listado positivo de animales de compañía, que define qué especies pueden tenerse, no lo recoge con claridad, y su estatus puede variar según cómo se desarrolle la normativa estatal y autonómica. Antes de adquirir uno, verifica la normativa vigente en tu comunidad y a nivel estatal, y exige al vendedor documentación de origen legal. No asumas que por venderse en una tienda está permitido tenerlo.