Rana tomate
Dyscophus guineti
- Nombre científico
- Dyscophus guineti
- Origen
- Madagascar
- Esperanza de vida
- 6–10 años
- Tamaño adulto
- 6-10 cm (la hembra es mayor y más roja)
- Hábitat
- Terrario húmedo con sustrato hondo para enterrarse
- Temperatura
- 24-27 °C
- Humedad
- 70-90 %
- Alimentación
- Insectívora; grillos, dubias y lombrices
⚠ Especie con protección CITES. El género Dyscophus está en el Apéndice II de CITES; exige documentación de origen legal al comprar.
El nombre lo dice todo: la hembra de la rana tomate (Dyscophus guineti) es de un rojo anaranjado intenso que parece pintado, mientras el macho tira a pardo apagado. Originaria de Madagascar, mide de 6 a 10 cm y vive de 6 a 10 años. Es sedentaria, nocturna y pasa el día enterrada, así que tampoco es de las que dan mucho espectáculo. Tiene una defensa curiosa que conviene conocer antes de tocarla, y una situación legal que pide atención por venir de donde viene.
Terrario
Pide un terrario húmedo con sustrato hondo, porque su modo de vida es enterrarse durante el día y salir de noche. Pon 10 cm o más de fibra de coco que retenga humedad, siempre húmedo sin llegar a barro. Temperatura de 24 a 27 °C y humedad alta, del 70 al 90%, que mantienes pulverizando. Una zona de agua poco profunda y sin cloro completa el montaje, junto con escondrijos y alguna planta. Base de 45x30 cm sirve para un adulto. No necesita altura: es de suelo, no trepadora.
Alimentación
Insectívora de buen apetito. La base son grillos, cucarachas dubia y lombrices de tamaño acorde a su boca, que es ancha. Como es nocturna, conviene alimentarla al atardecer, cuando sale de su escondite. Un adulto come dos o tres veces por semana; las jóvenes, más a menudo. Espolvorea calcio con D3 en las presas para evitar carencias. Es de las que se quedan quietas esperando a que la presa pase cerca y entonces atacan, así que verás poco movimiento hasta el momento del bocado.
Comportamiento
Tranquila y poco activa, pasa la mayor parte del tiempo medio enterrada. Su rasgo más llamativo es defensivo: al sentirse amenazada o estresada segrega por la piel una sustancia blanca y pegajosa, gomosa, que disuade a depredadores y puede irritar mucosas. Por eso, y porque su piel permeable absorbe lo que toca, se manipula lo mínimo imprescindible y siempre con las manos húmedas y limpias. No es una rana de coger en la mano; es de mirar cómo asoma de noche.
Errores comunes
El primer error es manipularla sin necesidad, que la estresa y la hace soltar su secreción defensiva. El segundo, sustrato poco profundo: si no puede enterrarse, vive incómoda y estresada. Dejar caer la humedad por no pulverizar es otro fallo que le reseca la piel. Y usar agua del grifo con cloro, que su piel sensible no tolera. A esto se suma un error previo a la compra: no verificar que el ejemplar tiene origen legal documentado, importante en esta especie.
Salud
Bien mantenida es resistente. Los problemas habituales son ambientales: estrés crónico por manipulación o sustrato inadecuado, e infecciones de piel si la higiene o la humedad fallan. Como toda rana de suelo, puede sufrir impactación si traga sustrato al cazar. Señales de alarma: letargo, secreción defensiva frecuente sin motivo aparente, llagas en la piel, pérdida de apetito prolongada. Ante cualquiera, acude a un veterinario de exóticos con experiencia en anfibios. Esto no sustituye al veterinario.
Legalidad
Aquí hay que afinar. El género Dyscophus está incluido en el Apéndice II de CITES, así que la rana tomate requiere documentación que acredite su origen legal: exige el certificado al comprar. Cuidado además con la confusión de especies: su pariente Dyscophus antongilii está aún más protegida, por lo que la trazabilidad importa. Suma a esto la normativa de tu comunidad autónoma y el listado positivo vigente en España. Compra solo a criadores serios con papeles y confirma el marco legal actual antes de decidir.